En respuesta a la invitación de la formación política “Actúa” y como continuación a la jornada “Hablamos de transparencia” organizada por Izquierda Abierta, en la que participé junto con Javier Amorós (Consejo de Transparencia y Buen Gobierno), María Rosa Rotondo (Asociación de Profesionales de las Relaciones Internacionales) y Helen Darbishire (Access Info Europe), me gustaría compartir algunas reflexiones personales sobre lo que opino debería ser el futuro inmediato de la transparencia en nuestro país. En primer lugar, creo que la transparencia, a pesar de su carácter medial o instrumental, debe convertirse en una verdadera exigencia, en un prius en todo debate sobre “lo público” al margen de posiciones partidistas o afinidades políticas. Alguna vez he comentado que la transparencia es el primer plato con el que se alimenta la democracia y esto debería ser asumido así por cualquiera que pretenda abanderar un proyecto político o desempeñar una responsabilidad pública.
Estic molt admirat de la tossuderia dels meus conciutadans per tal de fer entrar el clau per la cabota, i que, un cop clavat, serveixi per penjar la mateixa fotografia presidencial que lluïa als edificis públics abans de la Gran Tardor. No dubto de les qualitats personals del candidat, però em pregunto si no hi ha ningú més.
La historia no se repite, pero algunos trazos se repiten sospechosamente, y la experiencia nos dice que de polvos similares, se derivan putrefactos barros parecidos. Veamos un ejemplo: La derecha española, fue derivando desde un caciquismo donde los capitostes decidían quién era bueno y quién malo (ayudados por la Iglesia y algunos ciudadanos de pro), hasta llegar (al principio por estrategia electoral), a seguir a un único líder, en quien depositaba su suerte.

Sí, un 20 de noviembre murió el dictador. Mucho ruido en las redes. Pero también murió, luchando para que el primero no se saliera con la suya, Buenaventura Durruti. Sirva este...

Lo he estado rumiando en el sentido más animal del término. La pregunta subía y bajaba una y otra vez y no le sacaba ninguna conclusión: ¿Cómo pueden, unos y otros, ser tan cerriles, cerrados, cernícalos? Masticaba el procés y los procesos y no obtenía ningún jugo. El país, uno y otro, se va al garete, la convivencia se hace añicos, y ellos, como si nada, a lo suyo. Me paré. A pesar de disponer de fuerzas y armas distintas, de públicos enfrentados y sobreexcitados, ¿no sería posible encontrar un punto en común por dónde empezar a hincarle el diente con un mínimo provecho?

Más temprano que tarde, el esperpéntico serial político actual desembocará en unas elecciones. Así que me permito dar un instrumento de navegación útil y fácil de manejar: Las leyes fundamentales...

Versión en catalán en HistoriaEsMemoria Esto se va hinchando. Cada vez es más difícil acoger con un mínimo de credibilidad lo que unos y otros afirman sobre el “procés”, la DUI,...

Ante días de tanta tensión, un poco de música siempre cae bien. Así que me permito compartir la anécdota que sigue[1]. En 1932, cuatro jóvenes músicos alemanes, que viajaban por Europa...

AFGANISTAN Podemos estar tranquilos. Desde sus vacaciones golfistas, Trump está velando por nosotros. Ha afirmado que “He estudiado Afganistán con sumo detalle y desde cualquier ángulo concebible”[1], así que ha decidido...