PALOTES ROJOS (A.Cisteró)

LOS PALOTES ROJOS
(Breve manual de autoayuda para decidir el voto)

pensador lineas

Genial la lineal idea de don Mariano. De una finura intelectual que  conduce al infinito, paralela consigo misma. Sin ánimo de superar su profundidad, me permito una breve digresión.

Ésta podría ser una breve guía de actuación para el próximo 26J. Dado que repiten los mismos líderes, incluso aquél que declaró ante todo un rey que no era capaz de hacer su trabajo, deberíamos buscar nuevos métodos para escogerlos. Ahora bien, ya que son tan buenos, o tan osados, para volverse a presentar ante nosotros sin enrojecer, algo tendrán. Así que humildemente propongo copiar a nuestro irrepetible (espero) presidente: buscar nuestras propias líneas de colores, pero dado que la ciudadanía es muy compleja, marcarlas con diversos tonos. Ir poniendo palotes a cada opción y, como en un semáforo, establecer la regla de no votar las opciones con líneas rojas; esperar acontecimientos en las naranjas, y dejar caer la papeleta en las opciones que presenten más palotes verdes.
Pongo algunos ejemplos:
REFORMA LABORAL: Rojo a quién la mantenga; naranja a quién la modifique; verde al partido que proponga derogarla.
LEY MORDAZA: Más de lo mismo.
LEY ELECTORAL: Rojo a quién pretenda mantenerla; naranja a los retoques; verde a su cambio.
CONSTITUCIÓN: Rojo a no tocarla; naranja a pequeños retoques; verde a un proceso constituyente.
RENTA MÍNIMA GARANTIZADA: Rojo a no establecerla; naranja a insuficiente; verde a niveles dignos.

Y así para todos aquellos temas que preocupen al elector: Refugiados, fiscalidad, laicismo/concordato, corrupción/aforamientos, y tantos otros.

¿Sigo? Creo que no es necesario. Cada uno tendrá sus líneas, sus fobias y sus filias. Pero sinceramente, creo que este método es mucho más eficaz que el de basarse en una sonrisa, en la forma de encender el puro, o incluso en una pose adecuada en una tertulia. Se podría practicar incluso antes de que los partidos políticos emitieran sus programas electorales, ya que así podrían adecuarlos a nuestra selección multicolor. Ante el manido concepto del “voto útil”, a menudo difícil de establecer, acordemos como mínimo “no votar al inútil”. Pongamos un palote rojo a los que, ni mintiendo, promueven lo que nosotros tenemos como básico.

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